lunes, 21 de febrero de 2011

¿Última gota?

Y es que me acabas de atravesar esa aguja. Y estoy como esa flor, derramando gotas de sangre. No es la herida lo que duele, ni la sangre lo que mancha. No son los pétalos los que se pudren poco a poco, y se secan como quien pone a tender la ropa al sol un día de verano. Sigues hurgando en la herida. Tratando de sobrevivir en el recuerdo, pero evito que nos encontremos, evito que nos veamos. No quiero verte. Ya me cansé de oír las mismas palabras. Esas que clavaban agujas a las rosas haciéndolas derramar gotas de sangre. A pesar de que ha sido la más espesa, espero que sea la última. No tengo ganas de dejar un rastro de gotas tras de mí, ni que nadie se ofrezca a limpiarlo por compasión.